19 agosto, 2009

El Sistema Político Japonés (Parte 03)

Edificio de la Dieta

Emperador y Emperatriz de Japón

Palacio Imperial de Tokyo

TIPO DE ORGANIZACIÓN POLITICA

El sistema político de Japón se basa en un gobierno democrático, en este país absolutamente todos los ciudadanos con mayoría de edad tienen el derecho al voto y a presentarse a elecciones nacionales y regionales. El sistema de gobierno japonés se basa en la Constitución de Japón, conocida también como la Constitución de la Paz, porque afirma el compromiso japonés a la paz y su renuncia a la guerra. La Constitución asimismo determina el papel del Emperador, los derechos y deberes de los ciudadanos, las responsabilidades de las diferentes ramas del gobierno y otras normativas sobre la forma de operar del gobierno.

Bajo La Constitución Japonesa, el Emperador es el símbolo del Estado y de la unidad del pueblo. No tiene poderes relacionados con el gobierno. La Familia Imperial Japonesa tiene una larga historia que se remonta a muchos siglos. Es la dinastía ininterrumpida más antigua del mundo. El emperador Akihito, el actual Emperador, accedió al trono en 1989. El y su esposa, la Emperatriz Michiko tienen tres hijos. El emperador y la Emperatriz viven en el Palacio Imperial de Tokyo.

La legislatura nacional japonesa se denomina la Dieta. La Dieta tiene dos cámaras: La Cámara de Representantes y la Cámara de los Consejeros. La mayoría de las leyes nacionales, deben ser aprobadas por ambas cámaras. No obstante, para algunos tipos de leyes, si las dos cámaras están en desacuerdo, la decisión de la cámara de los Representantes es considerada válida.

El Primer Ministro es un miembro de la Dieta y es elegido por ella. El Primer Ministro nombra al Gabinete. La mayoría de los miembros del Gabinete dirigen ministerios o agencias gubernamentales.

El origen del sistema democrático que utiliza Japón fue elaborado por el gobierno norteamericano con la finalidad de que Japón no volviera a ser una amenaza a la paz y seguridad mundial y a la vez para poder ser readmitido como miembro responsable y pacífico en la familia de las naciones. Los pasos que para ello tendrían que darse serían: abolición del militarismo y ultra nacionalismo en todas sus formas, el desarme y desmilitarización de Japón con un control continuo de su capacidad bélica, el fortalecimiento de los procesos y tendencias democráticas en las instituciones gubernamentales, económicas y sociales así como el fomento y apoyo de las tendencias políticas liberales.

La puesta en marcha de estos conceptos fue obra de Estados Unidos. Debido a esto, la nobleza al no representar un sistema democrático para los Estados Unidos fue abolida y en los años de 1945-1946 se hicieron los esfuerzos necesarios para promover la formación de nuevos partidos políticos de los que podrían surgir nuevos líderes. Los dos partidos más influyentes eran el Liberal (Jiyuto) y el Progresista (Shimpoto).

Después de este movimiento para hacer de Japón un país democrático se tuvo que realizar una nueva Constitución la cual entró en vigor el 3 de mayo de 1947 donde se estipulaba lo siguiente:
Que la Dieta continuara siendo bicameral, pero las dos cámaras habrían de ser elegidas por sufragio universal: una Cámara de Representantes de 500 bancas y una Cámara de Consejeros con 252 bancas. Los miembros de la Cámara de Representantes son electos por un término de 4 años que puede ser acortado en razón de la disolución de la Dieta. Los representantes resultan electos en base a la adjudicación de 300 bancas elegidas por circunscripciones uninominales y 200 por representación proporcional.

Los miembros de la Cámara de Consejeros son electos por un período de 6 años. La Cámara se renueva por mitades cada 3 años. 152 Consejeros son electos en base a circunscripciones localizadas en 47 prefecturas. Los otros 100 son integrados por representación proporcional en base a una circunscripción que abarca la totalidad del territorio nacional.

Otro rasgo significativo de la nueva Constitución era la redefinición del puesto del Emperador. El Emperador ya había promulgado en 1946 un rescripto en el que renunciaba a su supuesta divinidad. En la nueva Constitución el Emperador es ahora descrito como “símbolo del Estado y de la unidad del pueblo, debiendo su posición a la voluntad del pueblo en el cual descansa el poder soberano.

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