12 febrero, 2009

Hadaka Matsuri: Festival de la gente desnuda!!!

Cada año durante la época de invierno, cientos de hombres japoneses participan de los “Hadaka Matsuri” o festivales desnudos, durante los cuales cubriendo sus partes intimas solamente, exponen sus cuerpos al frío invernal en un ritual de purificación.

No es sorpresa que en Japón, un país de alta tecnología y moda, existan estos tipos de festivales donde los hombres visten solo ropa interior tradicional llamada “fudonshi”. No olviden que el deporte nacional japonés es el “Sumo”, una lucha entre dos hombres corpulentos semidesnudos.

Los “Hadaka Matsuri” son tradiciones de la religión shintoista que datan de más de 1,200 años como rituales de purificación durante el año lunar. El más famoso de todos estos festivales es el celebrado en el Santuario de Konomiya, en la ciudad de Inazawa, cerca de Nagoya, en la prefectura de Aichi. Aquí, un hombre es escogido dentro de una muchedumbre para ser el “shin otoko” el cual es sometido a un aislamiento por 3 días dentro del santuario, sin nada de alimentos, excepto una especie de pasta de arroz y agua.

El “shin otoko” es rapado de todo el pelo del cuerpo (aunque se le permite conservar sus cejas), y se presenta con una torta de arroz de 4 toneladas llamada “mochi”, antes de ser lanzada a la muchedumbre que espera afuera. La multitud intenta tocarlo para atraer la buena fortuna. La suerte que le depara al “shin otoko” no creo que sea algo envidiable, ya que termina inevitable contusionado y estropeado por los cientos de hombres que intentan tocarlo.

Otros festivales desnudos en Japón tienen sacerdotes que lanzan un par de palillos de madera desde una ventana, y quienquiera que consiga uno de ellos podrá comer un tazón lleno de arroz con el cual recibirá todo un año de bendiciones y buena suerte.

Volviendo al festival de Konomiya, la muchedumbre de hombres desnudos comienza agruparse desde la madrugada aguantando el frío de invierno, haciendo carreras, saltos y bebiendo “sake” caliente. Algunos llevan bambúes largos con nombres y mensajes alusivos. Muchos de estos participantes tienen 23 y 42 años de edad, como parte de un ritual para descargarse de sus males y pecadosque, ya que estas edades son consideradas desafortunadas en Japón. Todos estos hombres tienen que contender con una contingencia de escoltas que lanza frenéticamente jarrones de agua helada a la multitud para proteger al “shin otoko”. Tocando al “shin otoko” se cree que pueden liberarse de los males y pecados y transmitírselos a él.

Además del “Hadaka Matsuri” del Santuario de Konomiya, hay otros festivales con características similares tales como el “Aoshima Hadaka Mairi” en la ciudad de Miyazaki en la isla de Kyushu, el festival de “Dontosai” del santuario de Osaki Hachiman en la ciudad de Sendai y el festival de "Doyadoya" del templo Shitennoji en Osaka.

Los “Hadaka Matsuri” son realmente violentos y muchos participantes resultan contusionados y heridos. Sin embargo, ir a verlos (sin participar) es una experiencia maravillosa, aunque tengo intenciones de participar algún día!!!

Las fotos y el video son del festival de este año, que se celebró el sábado 7 de febrero.


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04 febrero, 2009

Setsubun (節分)

“Setsubun” es un festival celebrado el 3 de febrero, un día antes del inicio de la primavera según el calendario lunar japonés. Setsubun significa literalmente “división estacional”, pero usualmente el término refiere al Setsubun de inicio de la primavera, correctamente llamado “Risshun”. Setsubun no es día festivo nacional.

Por muchos siglos, la población de Japón ha estado realizando rituales con el propósito de alejar los malos espíritus al comienzo de la primavera. Alrededor del siglo XIII, por ejemplo, se convirtió en una costumbre alejar a los espíritus malvados a través del fuerte olor producido al quemar las cabezas secadas de la sardina, el humo de la madera ardiente y el ruido de tambores. Estas prácticas ya no son populares y raramente se decoran las entradas de las casas con cabezas de pescado y hojas de árboles sagrados para detener la entrada de los espíritus malignos.

En días modernos, el ritual comúnmente realizado del durante el “Setsubun” es el lanzar semillas de soja alrededor las casas, en los templos y santuarios de todo el país. Por lo general, algún miembro de la familia se viste de “Oni” (demonio u ogro) mientras los otros lanzan las semillas gritando " ¡Oni wa soto! ¡Fuku wa uchi! (“Fuera demonios (o espíritus malignos), que venga la fortuna!"). Las semillas son lanzadas de forma simbólica para purificar la casa echando fuera los malos espíritus y alejando la mala suerte y la mala salud con ellos. Luego, como parte de traer la buena suerte, se acostumbra comer las semillas de soja, una por cada año de vida.

Como todos los festivales tradicionales, el “Setsubun” se celebra algunas variaciones en las diferentes regiones de Japón. Aquí les muestro un video y varias fotos de mi experiencia de este festival en el templo budista Osu Kannon, en la ciudad de Nagoya.


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02 febrero, 2009

Cafe de Boo カフェ ド ブー

El pasado mes de enero, junto con una amiga japonesa visitamos un bar llamado CAFÉ de BOO, donde pasamos un par de horas muy agradables. El ambiente, la música y la atención de primera, hacen de este lugar un sitio excelente para darse uno tragos.

Tienen la más grande variedad de licores, picaderas y una pantalla gigante. Además, hay guitarras y otros instrumentos musicales que pueden ser utilizados por los clientes.

El CAFÉ de BOO está ubicado a un par de minutos de la estación Shiogama-guchi en la Línea Tsurumai, en Nagoya.

Reunión de Amigos

El pasado mes de enero me reuní con un par de amigos de Quisqueya: Yoshi, un dominicanito de padres japoneses y Haru, una rara pero hermosísima mezcla de japonesa y dominicana.

En Santo Domingo ha compartido en muchas oportunidades con ambos y fue un placer enorme repetir la experiencia en Japón.

Espero que otros amigos dominicanos vengan a estas tierras y disfrutemos de estos gratos momentos.

Meoto Iwa, las "Rocas Casadas" (夫婦岩)

Meoto Iwa, las "rocas casadas", son dos rocas sagradas en el océano cerca de Futami, una población a lo largo de la costa de la ciudad de Ise, en la prefectura de Mie. Las dos rocas representan el marido y a la esposa y están conectadas por una “shimenawa” (cuerda pesada hecha de paja del arroz).

En la creencia shintoísta, Meoto Iwa representa a la unión de los dioses creadores “Izanagi” e “Izanami”. Las rocas por lo tanto celebran la unión matrimonial del hombre y de la mujer. La cuerda, que pesa más de una tonelada, se debe substituir varias veces al año en una ceremonia especial. La roca más grande, que se dice es masculina, tiene un pequeño torii en su pico. Los torii son portones que se encuentran comúnmente en las entradas de los templos shinto.

La mejor época para visitar las rocas es al amanecer durante el verano, cuando el sol aparece levantarse entre ellas. En días muy claros, el Monte Fuji puede ser visible a la distancia. Durante la marea baja, las rocas no están separadas por el agua y se ve el escaso segmento pedregoso que las separa.

En las cercanías también se encuentra el santuario shinto Okitama, dedicado a la diosa del alimento, “Miketsu”. Hay numerosas estatuas de ranas alrededor del santuario.

Meoto Iwa y el santuario Okitama, están muy próximos del Ise Jingu, el santuario shinto más importante de todo Japón.

OHARAIMACHI (おはらい町)

Oharaimachi es un barrio que se encuentra al lado del Santuario Interno del Ise Jingu, donde se conservan edificios de estilo tradicional, tiendas y restaurantes. Muchos de los negocios que encontrarás aquí han pasado de generación en generación hasta llegar a hoy y han subsistido gracias a los visitantes del Ise Jingu.

Entre las especialidades regionales que puedes encontrar en los restaurantes y casas de comidas de la zona, se encuentra el akafuku "roja felicidad", un dulce japonés hecho a base de arroz mochi y una pasta de guindilla. También puede degustarse los Ise Udon, fideos acompañados por una salsa muy especial, un poco más espesa que la salsa usual.

Oharaimachi se encuentra a varios kilómetros del centro de la ciudad, adonde puede llegarse en autobús desde la estación central de Ise-shi en 15 minutos aproximadamente.

01 febrero, 2009

Ise Jingu: El Santuario más sagrado de todo Japón

Para cualquier persona que viva en Japón o interesados en la cultura japonesa, Ise Jingu es una visita obligada. Es el santuario más sagrado de Japón, con gran significado histórico y espiritual. Está situado en la ciudad de Ise de la prefectura de Mie, aproximadamente a dos horas de Nagoya.

Con una población de sólo alrededor de 100.000 personas, no es un lugar muy populoso, pero más de 6 millones de personas visitan cada año, convirtiéndose en un lugar sumamente concurrido, especialmente alrededor de las temporadas de vacaciones. Definitivamente la mejor época del año para visitarlo es en Año Nuevo(お正月, oshougatsu), cuando se reúne la gente de todo el país para hacer oraciones en los santuarios shintoistas.

Ise Jingu consiste en dos grandes partes: Naiku (Santuario Interno) y Geku (Santuario Externo). Además, contiene más de ciento veinte pequeños santuarios subordinados, brindándole al lugar una intensa espiritualidad. El Santuario Interno está consagrado a la diosa del sol Amaterasu Omikami, que se cree es el ancestro de la familia imperial japonesa. Por esta razón, el Emperador visita este santuario cuando asume el cargo y en otra ocasiones importantes. Se dice que fue construido aproximadamente hace 2000 años durante el reinado de Suinin, el 11vo. emperador de Japón. El Santuario Externo consagra a Toyouke no Omikami, la diosa de la cosecha, y fue erigido en 478 DC. Es costumbre visitar el Santuario Externo primero, pero si no hay mucho tiempo para eso, la visita al Santuario Interno, es imprescindible.

Ise Jingu es el centro espiritual de la religión autóctona japonesa, el shintoismo. Se conducen más de 1.700 ceremonias cada año, incluyendo rituales mensuales, las ofrendas del rezo para la paz de la nación y prosperidad, súplicas para la buena cosecha, entre otras.

Uno de los principales eventos es el Shikinen Sengu o “Ceremonia del Renacimiento”, que ha sido conducido cada 20 años por 1.300 años. El Shikinen Sengu implica la construcción de un nuevo santuario idéntico en forma y tamaño al antiguo. Durante el ritual, todas las vestiduras, —tesoros, herramientas, y accesorios hechos en madera de árboles sagrados —se transfieren al templo nuevo de acuerdo con una de las costumbres más antiguas del Japón. Por desgracia, dado que las ceremonias de consagración del templo nuevo siempre se han celebrado en completo secreto, no se pueden formular justificaciones concretas.

Los edificios de Ise Jingu se construyen en un estilo llamado “Yui-itsu Shinmei Zukuri” con un pilar central, una azotea cubierta con paja, y paredes llenas de cedro. El santuario se construye exactamente con el mismo diseño y proporciones en un diagrama que está tallado al lado del Yata No Kagami o espejo sagrado de Amaterasu Omikami. Este espejo sagrado es parte de los Tesoros Imperiales de Japón. Su prohibición al acceso del mismo dificulta la veracidad del hecho. El espejo representa la "sabiduría" y "honestidad".

El primer sengu (reconstrucción) ocurrió en el año 690. El bosque del santuario, conocido como Misomayama, fue establecido como la fuente de la madera de construcción para la reconstrucción. Hasta el final del período de Kamakura (1185-1333) estas maderas proporcionaron todo el cedro necesitado para la ceremonia de la transferencia del templo. Después de eso, la fuente de la madera de construcción cambió a otra área conocida como Valle Kiso en las prefecturas de Gifu y de Aichi.

Un ciclo del sengu requiere una cantidad masiva de cedro, a partir 8.500 a 10.000 metros cúbicos—cerca de 1.000 árboles. Por otra parte, el 90% de éstos necesitan tener más de 200 años de edad y por lo menos 60 centímetros de diámetro. Las columnas de cualquier lado del templo, conocido como “Munemochi-bashira”, se cortan de árboles de 400 años de edad. La madera de construcción para las puertas debe tener 1.2 metros de ancho—sin empalmes. Los constructores no pueden reutilizar la vieja madera; deben cortar toda la madera nueva y prepararla dentro de los recintos del santuario.

El bosque alrededor del Ise Jingu tiene un área de 5.500 hectáreas aproximadamente. En los santuarios, esta prohibido cortar árboles, excepto si es necesario para la salud de otros árboles. Además se cuidan mucho las cabeceras del río de Isuzu así como el paisaje. En esta área hay plantaciones artificiales de cedro que se utilizarán para el edificio del santuario. En 1923 el comité de la preservación de los recintos del Ise Jingu hizo un estudio acerca de la condición de los bosques y notó una declinación llamativa. Consecuentemente, comenzaron a plantar cedros alrededor de las cabeceras así que el cedro puede ser obtenido de nuevo de los propios bosques de los santuarios.

La última vez que cualquier madera de construcción fue tomada de los recintos del santuario fue en 1391. Es el sueño de los que se ocupan del bosque que este mismo sea de nuevo la fuente de madera para reconstruir el santuario. Los agricultores han puesto la base para crear un buen ambiente para el cedro, que es una especie muy sensible. Sus esfuerzos están planificados para que en el año 2014 cerca del 20 por ciento de la madera de construcción para el sengu número 62 venga de estas maderas. Esto será la primera vez en 700 años.

En la reconstrucción del Ise Jingu hay una ceremonia llamada “Misoma-hajime-sai” para cortar el árbol más propicio—la madera con la que se construirá el “Goshintai” (objeto de la adoración donde mora el espíritu de la deidad). La tradición de 1.300 años de antigüedad requiere que tres personas manejen sus hachas a partir de direcciones e indicaciones específicas. Se dice que desde ya esas personas están ensayando tanto la forma correcta y los métodos tradicionales del corte de la madera con el hacha, para la ceremonia del año 2014. Antes de que comiencen, deben obtener el permiso de los dioses del bosque para cortar los árboles.

En una sesión de práctica, quitándose los cascos, los hombres se inclinan cortésmente hacia los árboles, deliberadamente levantan sus hachas al mismo tiempo, y comienzan a cortar, finalmente después de una hora colocan la copa del árbol en el centro del lugar y realizan el “kabu-matsuri” (ceremonia de liberación del árbol).

De esta manera se presentan a los dioses del bosque la raíz y la copa del árbol. Así se expresa la intención de tomar solamente el árbol necesario y de volver el resto a los dioses.

Reconstruyendo una vez cada 20 años el Santuario y transfiriendo la deidad a una vivienda nueva, la deidad nueva renueva su espíritu y revitaliza la espiritualidad de la nación. La magnifica ceremonia, sin par en ninguna parte del mundo, ha renovado por generaciones el respeto a lo sagrado, preservando el ciclo de la naturaleza y consolidando el bosque en los corazones de la gente japonesa.